LA EXPERIENCIA DE JUEGO COMO RECUERDO DE FUTURO (parte 1)

La infancia y adolescencia son un periodo clave para la formación de las personas ya que configuran la esencia de cada uno y son una verdadera fábrica de recuerdos, de los que los más emocionales e importantes nos quedarán para el futuro. Dichos recuerdos se forman gracias a los sentidos y a la intensidad de la experiencia vivida, nos acompañan toda la vida e incluso ganan fuerza con la edad. Todos conocemos casos en los que un anciano no se acuerda del día de ayer, pero tiene muy cercanas y nítidas experiencias de su niñez. Una música que suena, una foto o un olor evocan claramente en su mente esos momentos, siendo un acto estimulante para él e incluso rejuvenecedor.

Todos los urbanistas, arquitectos, paisajistas, ingenieros, diseñadores y artistas modifican la vida de la gente con su trabajo, influyendo directamente en la calidad de vida de las personas. Los que diseñamos áreas de juego debemos ser conscientes de la trascendencia que tiene generar momentos inolvidables en los niños. Todos recordamos los elementos de juego del parque de nuestra infancia que más nos gustaban, esos momentos con los amigos o compañeros en los que interactuábamos con los demás, creando roles sin darnos apenas ni cuenta de que establecíamos a la vez nuestra propia personalidad tanto individual como social.

Desgraciadamente no todos los niños tienen una infancia ideal, por eso hay que luchar y defender siempre su felicidad desde todos los ámbitos, de la administración a la escala doméstica. De ahí también la importancia de crear zonas de juego en nuestros hábitats que trasmitan a la sociedad en general la necesidad de tener una infancia saludable y la importancia de cuidar de este colectivo tan sensible. El juego es sinónimo de inteligencia tanto para el niño como para el futuro adulto y no es algo para tomar a la ligera. Una sociedad que se da cuenta de ello y da pasos adelante aportando espacios cuidados a sus niños para jugar con libertad es una sociedad saludable y adulta.

 

THE EXPERIENCE OF PLAYING AS A FUTURE MEMORY (part 1)

The childhood and adolescence are key periods for the formation of the people since they configure the essence of each one and they are a true factory of memories, of which the most emotional and important will be left for the future. These memories are formed thanks to the senses and the intensity of the lived experience, accompany us throughout life and even gain strength with age. We all know cases in which an old man does not remember yesterday, but has very close and clear experiences of his childhood. A music that sounds, a photo or a smell clearly evoke those moments in his mind, being an act that is stimulating for him and even rejuvenating.

All urban planners, architects, landscapers, engineers, designers and artists modify the lives of people with their work, directly influencing the quality of life of people. Those of us who design play areas must be aware of the importance of generating unforgettable moments in children. We all remember the play elements of our childhood park that we liked the most, those moments with friends or colleagues in which we interacted with others, creating roles without hardly realizing that we established both our own individual personality and our Social.

Unfortunately not all children have an ideal childhood, so we have to fight and always defend their happiness from all areas, from the administration to the domestic scale. Hence the importance of create playing areas in our habitats that transmit to society in general the need to have a healthy childhood and the importance of taking care of this sensitive group. Playing is synonymous with intelligence for both the child and the future adult and is not something to take lightly. A society that realizes this and takes steps forward providing care spaces for their children to play with freedom is a healthy and adult society.

Publicado por Noemí Basanta

Deja un comentario