¿Estamos preparados para renunciar a los plásticos?

Recientemente me tropecé con esta representación de un fondo marino hecho de plástico. Me resultó muy gráfico y a la vez increíblemente paradójico. Llevamos años oyendo y leyendo noticias en las que nos relatan cómo nuestros océanos se están llenando de basura plástica, consecuencia de una mala gestión de los residuos, pero también de un estilo de vida en el que triunfa el principio de “usar y tirar”. ¿Es esta imagen de un océano plástico lo que nos depara el futuro?

Ligereza, flexibilidad, durabilidad y bajo coste. Todas estas características han convertido a los materiales plásticos en ingrediente estrella de innumerables aplicaciones. El progreso nos ofrece ventajas que hacen nuestra vida más fácil y cómoda y a las que, por tanto, nos cuesta mucho renunciar. Ahora nos cobran por la bolsa de plástico cuando vamos al supermercado, así que nuestra interesada conciencia medioambiental nos hace llevar nuestra bolsa reutilizable.

Pero esta acción puede resultar únicamente anecdótica si pensamos en todos los envases de plástico que todavía invaden los supermercados. En una sociedad cada vez más individualista y acelerada, ¿seremos realmente capaces de renunciar a nuestros envases individuales de alimentos que facilitan su conservación a largo plazo? ¿Podremos vivir sin esos cómodos platos y vasos de plástico de los que nos deshacemos una vez han cumplido su servicio? ¿Es la prohibición el único camino o realmente podemos encontrar la inspiración en imágenes como esta?

 

Are we really ready to give up plastics?

Recently I came across this representation of a seabed made of plastic. It was very graphic and at the same time incredibly paradoxical. We have been hearing and reading news for years telling us how our oceans are filling up with plastic trash, a consequence of bad waste management, but also of a lifestyle in which the “throwaway” principle triumphs. Is this image of a plastic ocean what the future holds?

Lightness, flexibility, durability and low cost. All these characteristics have turned plastic materials into the star ingredient of innumerable applications. Progress offers us advantages that make our life easier and more comfortable; therefore, it is very difficult for us to renounce to them. Now they charge us for the plastic bag when we go to the supermarket, so our interested environmental conscience makes us carry our reusable bag.

But this action can only be anecdotal if we think of all the plastic containers that still invade supermarkets. In an increasingly individualistic and fast-living society, will we really be able to give up our individual food packages that facilitate their long-term preservation? Can we live without those comfortable plates and plastic cups that we get rid of once they have served? Is prohibition the only way or can we really find inspiration in images like this?

Publicado por Marta Herva

Head of Engineering Department en Gefico

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